Opinión: Lo que no me gusta del iPhone

Si bien es cierto que han corrido ríos de tinta sobre las bondades y carencias del teléfono de Apple, nunca está de más anotar las cosas que, a nivel muy personal y después de haberlo usado durante una temporada, me siguen decepcionando de una pieza de hardware tan bien diseñada y útil (!) como esta.

Advierto que soy usuario y propietario (?) del susodicho aparato (versión 3G) desde hace ya unos meses, y he podido jugar con él lo suficiente como para opinar con algo de propiedad. No hablo de rumores o de lo que he leído en muchos sitios, sino de mi historia particular. Dicho queda.

En general, el iPhone es una buena idea. Un pequeño y potente ordenador de mano que además de ser un terminal móvil bastante aceptable, tanto para redes GSM como de última generación, nos permite hacer otras cosas como escuchar música, tomar o mostrar fotos, actuar como una agenda electrónica muy completa, tomar notas, navegar por internet y revisar el correo electrónico, además de funcionar casi exactamente igual que una máquina de escritorio de Apple, lo que facilita la interacción.

El peso y las dimensiones son adecuadas, aunque ligeramente más grandes que las de un teléfono común, sin que esto impida guardarlo en un bolsillo de la camisa o el pantalón con relativa comodidad. La pantalla es algo de agradecer cuando se ven vídeos o se leen libros en formato electrónico, ya que la resolución y la calidad de la misma son muy buenas. El problema? Demasiada superficie expuesta a rayones y accidentes, aunque se pueda paliar / solucionar con fundas, protectores o similares. La simplicidad (solamente 4 botones, si contamos los dos del volumen) es también muy acorde a las tendencias minimalistas del señor Jobs y cuando se usa, se ve que son más que suficientes.

Una de las cosas que me disgusta mucho es la incapacidad que tiene de activar el “reloj despertador” estando apagado, algo bastante habitual en terminales Nokia por ejemplo. Esto tiene dos efectos secundarios: el primero, que la vida útil de la batería se reduce considerablemente y hay que recargar más a menudo de lo que se hace con un teléfono convencional, y por otro lado, se sabe de sobra que es sano y necesario apagar estos cacharros de vez en cuando para limpiar la memoria y que se reconecten a la red celular, cosa que solía hacer por las noches.

Por otra parte, la falta de soporte Flash en el navegador hace que muchas de las páginas visitadas se vean realmente mal. Si bien es cierto que existen versiones para dispositivos móviles, si tengo la posibilidad de ver la página en su estado normal y no en un remedo de poca calidad, por qué no puedo hacerlo?

La inestabilidad de ciertas aplicaciones puede llegar a ser desesperante. Y no hablo de lo que uno se baja, sea gratis o pagando, desde la App Store, sino de lo que viene de fábrica con el aparato. El que ciertas páginas web se cierren inexplicablemente o el correo decida no funcionar más es algo que no me cabe en la cabeza, y más teniendo en cuenta que el sistema operativo ya está por la versión 2.2, lo que significa que no es un producto recién salido de los laboratorios de desarrollo de Cupertino.

El consumo desmesurado de batería cuando se enciende el acceso a las redes 3G o los famosos “Location Services” (léase, el GPS) me ha asustado en más de una ocasión. Al navegar cuando voy por la calle buscando una dirección o consultando los mapas de Google, tengo que tener mucho cuidado de “dejar todo como estaba”, es decir, apagar la parafernalia para poder terminar el día con algo de carga…

La falta de soporte multitarea tampoco me acaba de gustar. Cómo es posible que no podamos ver el correo, navegar o jugar mientras el cronómetro está corriendo en background? Si bien es cierto que esto ayuda a que no me distraiga, se agradecería poderlo hacer.

Sobre el famoso tema de no poder copiar y pegar, sólo lo he necesitado una vez, así que no creo que sea tan grave como algunos quieren hacerlo parecer. Sin embargo, el tener que instalar una aplicación de terceros (así sea gratis) para gestionar archivos en el iPhone es algo bastante engorroso. Qué tal un acceso simple a través del cable USB a una carpeta definida por el usuario en iTunes para almacenar documentos o cosas parecidas y que funcione como una llave USB? No creo que sea tan difícil implementarlo, porque en los iPods ya existe (modo disco se llama).

Hay dos aplicaciones básicas que hacen que la experiencia no sea del todo óptima, y que para mi son altamente necesarias: Skype y algún navegador GPS como TomTom. De todas formas, instalando algo como esto se puede conseguir una funcionalidad similar para lo primero, pero para lo segundo todavía no hay nada en el horizonte que yo sepa.

El App Store está muy bien. Hay aplicaciones para todos los gustos, colores y sabores, tanto gratuitas como de pago. Por lo general, los precios son razonables, ya que el modelo de negocio es vender en cantidad, y así un precio bajo se justifica. Sin embargo, el hardware ofrece muchas más posibilidades, tal como lo han demostrado los amigos del Dev-Team, por lo que me pregunto: por qué es tan difícil dejar que terceros aprovecen todo el potencial de la plataforma? Qué riesgo se corre? Desde mi punto de vista, la calidad se paga y sabemos de sobra que no es lo mismo un programa “pirata” que uno legal, con soporte, posibilidad de actualizaciones, etc. Un caso concreto: me encantaría mejorar mi nivel de Go, y no puedo instalar el motor GNUGo, que es el mejor disponible, por este motivo. Alternativas? JailBreak o pagar una aplicación que no sé hasta que punto me servirá. No me convence ninguna de las dos.

Esto me lleva a otro apartado: por qué no hay suficientes demos en el App Store? Muchas aplicaciones tienen versiones Lite gratuitas que permiten probar la aplicación y seguirlas usando si consideramos que nos satisfacen nuestras necesidades, pero otras tantas no. Tan difícil es limitar un poco el código? No creo.

La organización de los iconos de las aplicaciones me parece un tanto complicada. El tener que arrastrar de un lado a otro para agrupar por temas similares no me parece la mejor solución. Qué tal poderlo hacer en iTunes? No creo que sea complicado y el usuario lo agradecerá.

No sé si tal vez no me habré fijado bien, pero no encuentro la manera de contar los caracteres de los SMS cuando los voy a enviar. Esto puede resultar fácilmente en dos o más mensajes, con el consiguiente gasto extra. Y hablando de cosas raras, el tratar de llamar a alguien y luego colgar es la única forma de borrar su número de la lista de llamadas perdidas? No bastaría con señalarlo con el cursor?

Por qué razón no se puede girar el teléfono cuando estoy escribiendo un correo electrónico para que el teclado quede apaisado, y por tanto, mucho más cómodo para escribir? Si funciona en otras instancias del sistema operativo, por qué no en Mail? Si alguien sabe como hacerlo sin instalar nada, soy todo oídos.

Y por último, dos apuntes: la opción “Settings” debería ser configurable, es decir, algunas funciones como el habilitar el 3G o configurar la red WiFi están escondidas bajo numerosos menús. Si es algo que usamos a menudo, por qué no ponerlo en un sitio accesible? Y es tan difícil poner un filtro antispam que funcione? Mail lo tiene y es bastante bueno. Si ya es exasperante bajar el correo en una red GPRS, imagínense la cara que pone uno cuando ve que lo que se ha bajado es spam y más spam…