Opinión: Mis primeras 24 horas con la Fonera 2.0n

Desde que me mudé a mi nueva casa, estaba teniendo problemas de “cobertura wireless”, porque el router de Ya.com que venía usando no tenía la potencia suficiente (!) para llegar a todas las habitaciones. Mi primera solución fue emplear dos routers idénticos a través de WDS, pero la solución no terminaba de convencerme, además de ser “poco ecológica”.

Qué hacer? Desde hacía tiempo le venía siguiendo la pista al proyecto Fon de Martin Varsavsky, y como el producto cumplía con varias de mis necesidades, además de darme la posibilidad de ganar algo de dinero compartiendo mi ancho de banda en la modalidad Bill, no lo pensé más.

No voy a hablar de las múltiples ventajas que tiene el cacharro, porque están de sobra comentadas en Internet y a una sencilla búsqueda de distancia. Me voy a concentrar en mis propias experiencias y en algunas sugerencias para que este aparato sea aún mejor.

La fonera es un router wifi, pero no tiene capacidades per se para conectarse a redes DSL, aunque ofrece la posiblidad de actuar como “intermediario” entre un router o modem cualquiera y la red del usuario, así como la del ISP.

Qué tiene de especial? Varias cosas. La primera, posee dos antenas que refuerzan la señal inalámbrica mucho mejor que cualquiera de los routers que mis ISPs me han proporcionado. Por otra parte, conectando un modem USB 3G, se convierte en un hotspot móvil, permitiendo compartir la señal en cualquier lugar donde haya cobertura.

Lo mejor de la Fonera son sus “habilidades ocultas”, es decir, lo que puede hacer independientemente del ordenador: actualmente puede subir fotos a Flickr, Picasa y Facebook, videos a Youtube, bajar torrents usando el cliente web de Transmission, así como archivos de MegaUpload y Rapidshare (teniendo cuenta en estos servicios y desde la premisa de no utilizarlos para obtener material protegido por copyright). Incluso es capaz de enviar tweets para notificarnos de su estado o de lo que está haciendo (“acabo de subir xxx, bajar yyy, etc.)

Hay algunas funciones adicionales como el streaming de una webcam (usando el puerto USB), el poder conectar una impresora o un disco duro al mismo puerto para compartirlo o almacenar información, streaming de música o incluso poder crear una VPN desde y hacia el aparato, para garantizar la seguridad de nuestras comunicaciones.

Lo que más uso es el cliente de Torrent, que está bastante bien, pero le faltan algunas características esenciales como la actualización de la base de datos de sitios de monitorización, la posibilidad de establecer parámetros específicos para cada descarga (velocidades y demás) y en general, algo de agilidad al acceder a la interfaz web.

El Dashboard de la Fonera

Tengo la sensación de que, aunque la idea es fantástica, la interfaz del aparato no me acaba de convencer, porque es como si estuviera a medio hacer, con módulos poco intuitivos, fallos ocasionales o el no permitir cambiar ciertos parámetros por defecto (como el nombre de usuario, que es “fonero” para todos los casos).

Por otra parte, el apartado seguridad inalámbrica deja bastante que desear. No se puede asegurar el aparato con una lista estática de direcciones MAC, lo cual es un riesgo potencial. Así mismo, no hay posibilidad de dejar de emitir el SSID de la señal privada, cosa que considero esencial a la hora de proteger un poco más nuestra red. Las direcciones IP que asigna al rango privada son “fijas” (así hayamos configurado el DHCP), en el rango 192.168.10.x, no pudiéndolas cambiar a otro rango menos “evidente”. Algo más que echo en falta es la posibilidad de bloquear ciertas páginas web en determinados horarios (cosa que mi router si hace, pero que no puedo usar porque estoy empleando la fonera como hotspot y tengo todas las funcionalidades wifi del router DSL deshabilitadas). Tampoco encuentro algún log de IDS, para saber si alguien está intentando acceder a mi fonera de manera no autorizada (me refiero a la red privada). Y por último, pero no menos importante, no hay forma de limitar la duración de los “préstamos” de las IPs del servidor DHCP (por defecto en 12 horas) ni de saber quien está conectado en un momento determinado.

Debo decir que la función primaria para la cual la adquirí funciona bastante bien: al alcance de la señal inalámbrica mejoró ostensiblemente una vez instalada (que es un proceso bastante sencillo, dicho sea de paso).

Campo para mejorar hay, y mucho, y más sabiendo que todo el software que le da vida a este artilugio es libre. Como una “primera versión” está muy bien, pero sé que puede dar mucho más de sí. Espero ver actualizaciones regulares de firmware muy pronto!

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