Opinión: No a la censura de Internet en España

Definitivamente, el que no sabe es como el que no ve. En este caso es todavía peor porque simplemente los que deberían defender los derechos y las libertades individuales y colectivas de los individuos, como depositarios de la autoridad que les ha otorgado el pueblo a través del voto, siguen atentando contra el desarrollo, la innovación y el progreso por defender modelos económicos absurdos, pasados de moda y que favorecen a los mismos pocos de siempre.

Tal vez suene un poco exagerado lo que digo, pero es exactamente lo que se está fraguando con la famosa “Ley de Economía Sostenible”, que toca temas tan variopintos como la posibilidad de cerrar unilateralmente páginas web y blogs por el simple hecho de sospechar que comparten contenidos protegidos por derechos de autor. Esto es sólo el principio, pero puede pasar cualquier cosa: se imaginan que se impidiera el acceso a la Wikipedia o a Youtube por esta razón? Impensable? Tal vez, pero en realidad es lo que pasa a diario en China, donde la tristemente célebre “Gran Muralla Digital” impide a sus ciudadanos enterarse de lo que ocurre en el mundo fácil y transparentemente, porque no conviene a los intereses políticos (?) y económicos del país, con el pretexto de “proteger a los ciudadanos de las influencias externas que dañan nuestros valores como nación”: léase, no queremos que vean que en otros lugares se puede opinar libremente porque nuestro régimen se vendría abajo estrepitosamente.

En un país como España, donde el modelo turístico e industrial está claramente obsoleto y siendo superado ampliamente por economías emergentes, la apuesta más clara y lógica debe ser por la tecnología, y qué medio ha facilitado enormemente su difusión, aprendizaje y democratización? La respuesta es clara: Internet. El simple hecho de decir que “impulsamos la sociedad de la información” no basta. Hay que liberalizar el sector, o mejor, dejar de tratar de influir en él, porque La Red está por encima de gobiernos y censuras, de situaciones particulares y contiendas políticas, de razas, colores y odios. Maniobras como la dichosa ley de marras sólo desaniman y ahuyentan cualquier intento por usufructuar este gigantesco caudal de información para generar empleo, cultura, conocimiento y desarrollo.

Dejemos ya de pensar en nombre de unos pocos que defienden sus fabulosos ingresos del pasado con razones tan absurdas como sin fundamento: Internet ha permitido crear millones de puestos de trabajo y fuentes de ingresos alternativas a las tradicionales. Si los grandes conglomerados no quieren ajustarse a la nueva realidad de la interactividad en tiempo real y la disponibilidad inmediata de contenidos en cualquier parte y en infinidad de medios, quien demanda (nosotros) no podemos esperar a que reaccionen: o se adaptan o desaparecen. No es cuestión de consumo, sino más bien de principios y evolución. La red es rentable, pero si no quieren verlo, lo sentimos mucho. Sus viejos esquemas no durarán mucho en este mundo totalmente conectado.

Hay que actuar y movilizarse. Por lo pronto hoy hay convocadas concentraciones de protesta en más de 20 ciudades españolas. Si un manifiesto gestado y difundido por la red ha forzado a la Ministra de Cultura a sentarse con representantes del sector, una masa crítica que ejerza presión constante ayudará a que una de las herramientas más importantes que pueden contribuir a sacar a un país del atraso y del subdesarrollo no sea manipulada ni coartada para satisfacer intereses fugaces o que buscan el beneficio de unos pocos.